martes, 24 de mayo de 2016

Nacimiento del capitalismo europeo a costa de la sangre indígena

Por Roberto Felipe

La riqueza arrebatada a las colonias luego de la conquista, hicieron posible el desarrollo económico de Europa y la acumulación de riquezas iniciando el proceso capitalista.
La explotación de las minas mexicanas, peruanas y la plata del gran cerro rico del Potosí actual Bolivia, fueron una fuente inagotable, mantuvieron a la nobleza española que cada vez era más haragana y consumidora. Los bancos alemanes, industrias inglesas y comerciantes italianos y franceses se fueron beneficiando de la riqueza colonial, aunque España era la dueña, solo era un simple conductor de estas riquezas.
Ante la inmensa cantidad de nobles que solo se dedicaban a gastar y descansar, la economía española se iba deteriorando, lo que daba como resultado mayor opresión a las colonias, más explotación de las minas, más indígenas muertos, acompañados de negros traídos del África.
Así gracias a las colonias americanas y otras conquistas que realizaron luego en el África y parte de América los franceses e ingleses, Europa pudo acumular la riqueza que según Carlos Marx era necesaria para la formación del capital y el capitalismo. Históricamente los latinoamericanos hemos sido perdedores y siempre nos hemos encontrado a expensas del capitalismo europeo en el pasado y capitalismo norteamericano en el presente.
Aparte del holocausto indígena que resultó de la conquista, donde la matanza y asesinato de los indios era un quehacer diario, casi la mitad de los indígenas murieron con las enfermedades que traían los conquistadores, el tétanos, la viruela, el tifus, las caries que podrían la boca y otras enfermedades para las cuales sus organismos no tenían defensas, estos virus y bacterias fueron grandes aliados para los españoles.   

Los indios de las Américas, desde México hasta Chile antes de la llegada de los españoles sumaban alrededor de setenta millones de habitantes, un siglo y medio después no pasaban los tres millones, terrible masacre que la historia no ha redimido y nadie ha pedido perdón.

Una gran oportunidad para la Izquierda

Por Roberto Felipe

Desde Barrantes Lingan en la década de los 80 no ha habido otra persona que haya unido y reivindicado a la Izquierda en el Perú. Hoy las circunstancias y la desazón de muchos peruanos por el sistema que nos gobierna han hecho que Verónica Mendoza, esté a punto de pasar a segunda vuelta. Pero no nos emocionemos mucho, esto no se está dando por un trabajo de bases, ni menos por un partido de izquierda estructurado y fuerte, pero es un gran paso para una izquierda que ha sido satanizada, gracias a irresponsables radicales que habían olvidado las luchas de la izquierda por el bienestar humano.

Pero alguien se atrevió en esta campaña electoral a refutar el modelo que nos gobierna, que si ha traído mejoras para el país, pero ya no tiene a donde ir, un modelo cuasi seudo Liberal, con una economía de mercado que se basa en la minería y depende de sus precios en el extranjero.

En el Perú y en muchos lugares se confunde el liberalismo, el liberal defendía al estado, al que consideraba garante de justicia social, de la separación de poderes y de los derechos individuales, hoy los neoliberales, tratan de minimizar al extremo el rol del estado, dejándolo todo en manos privadas, hasta los servicios públicos, el neoliberalismo está depredando nuestro medio ambiente, con la justificación de lograr mayores ganancias, sin importarles que quizás las generaciones venideras sufrirán mas las consecuencias del calentamiento global y todos los desastres que traerá consigo.

Solo esperemos que este paso de la izquierda no quede en ilusión y se gane o no se gane, sirva de germen para que se estructure una alternativa viable para nuestro país.

Algo que debe hacer la izquierda peruana urgente es expectorar a los radicales de antaño y los aprendices de radicales que al igual que la extrema derecha causan daño al país y satanizan una alternativa justa que merecemos los peruanos, así como en España, Chile, Bolivia, Ecuador, etc. donde a la izquierda no se le ve como el cuco que tratan de pintarnos

domingo, 10 de abril de 2016

La izquierda a estas alturas

Por Roberto Felipe
Hay un dicho que reza, en el Perú las elecciones presidenciales siempre gana la izquierda, pero siempre gobierna la derecha.
No recuerdo en que momento el Perú se quedó sin un partido político fuerte de izquierda, quizás cuando Alfonso Barrantes declino ir a la segunda vuelta con Alan García en 1985, fue el último personaje que pudo juntar a todos los grupos de izquierda, después de él hasta ahora la izquierda ha ido agrupándose con oportunistas y traidores a lo largo de casi 30 años, sus líderes nunca se pusieron de acuerdo y ahora ya pocos saben quiénes son los líderes de izquierda.
Muchos de nosotros somos de izquierda por el simple hecho de pertenecer a determinada clase social, no participamos de política activamente, hasta hemos perdido el norte para dónde va la ideología de la Izquierda, si continua con las ideas de Mariátegui, Marx y Engels, o los cambios drásticos de la historia y la influencia terrible del neoliberalismo las han trastocado, estamos a la deriva.
Pero que le queda a los de izquierda de corazón, ¿arrinconarse a algún nuevo caudillo que aparezca para no elegir a los mismos dinosaurios de siempre?, para luego correr con lo mismo que pasó con Ollanta Humala y con otros, o debemos ya ahora ser responsables e informarnos de quienes hoy por hoy representan nuestros ideales nuestras añoranzas de un Perú diferente.
Y que les queda a los líderes de la izquierda, dejar de lado sus egoísmos políticos y dar un paso al costado a gente nueva, joven que quiera cambiar y reestructurar a esta izquierda que se encuentra totalmente devaluada.
Verónica Mendoza es un gran paso de la izquierda para buscar esta unidad que muchos añoramos, pero no pensemos que vamos a ganar las elecciones ahora, no, usemos estas elecciones para fortalecer la izquierda para el futuro.

Solo termino diciendo que no solo debemos luchar y buscar un trabajo mejor, si no también busquemos un mejor sistema, más humano y menos depredador.